{"root":"n-pyM9qZ","nodes":{"n-VTVszd":{"type":"image","data":{"image":"r-Sfc6OT","isInFullView":false,"isExpandable":false},"config":{"placement":{"type":"fill","fill":{"x":0.754601226993865,"y":0.24425},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-bNNMFd":{"type":"storycover","data":{"type":"full","title":"Catatumbo","summary":"Retos de la Implementación del Acuerdo Final de Paz","byline":"Unidad de Implementación del Acuerdo Final de Paz","titlePanelHorizontalPosition":"start","titlePanelVerticalPosition":"top","titlePanelStyle":"gradient"},"children":["n-VTVszd"]},"n-jcla5Q":{"type":"navigation","data":{"links":[{"nodeId":"n-r8x38u","customText":"Región del Catatumbo"},{"nodeId":"n-CkfO4E","customText":"Dinámica armada economías"},{"nodeId":"n-ZJCp4q","customText":"Seguridad y Derechos Humanos"},{"nodeId":"n-qBRWiF","customText":"Territorialidades y Conflictos"},{"nodeId":"n-HB8Zy9"}]},"config":{"isHidden":false}},"n-4B08Lw":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"El Catatumbo es una región donde la geografía, la historia y la vida cotidiana se entrelazan en un escenario de contrastes. Este StoryMap invita a recorrer tres miradas complementarias que ayudan a comprender su complejidad. Primero, una <span class=\"sm-text-color-themeColor2\"><em>Ficha Territorial</em></span> que nos sitúa en el mapa y nos acerca a su gente, su economía y las inversiones que han marcado su desarrollo. Luego, la <span class=\"sm-text-color-themeColor2\"><em>Simultaneidad de Territorialidades</em></span>, donde comunidades indígenas, campesinos, economías legales e ilegales, grupos armados y el Estado conviven y a veces chocan en un mismo territorio, cada uno con su propia visión, intereses y formas de habitar el espacio. Finalmente, un <span class=\"sm-text-color-themeColor2\"><em>Análisis Situacional</em></span> que revela la crisis humanitaria y de seguridad que hoy atraviesa la región, mostrando los corredores en disputa, las zonas más afectadas y las respuestas que se han puesto en marcha para abrir caminos hacia la paz."}},"n-9zodqo":{"type":"text","data":{"type":"h3","text":"PDET Catatumbo","textAlignment":"center"}},"n-IW26sn":{"type":"text","data":{"text":"Catatumbo: Municipios priorizados para la implementación del Acuerdo de Paz","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-QLbnoz":{"type":"text","data":{"text":"La subregión del Catatumbo constituye uno de los territorios priorizados para la implementación de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), dada la persistencia histórica del conflicto armado, la débil presencia estatal y las profundas brechas socioeconómicas que afectan a sus comunidades rurales (ART, 2021). La región comprende los municipios de Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú, seleccionados por su alta vulnerabilidad, la presencia de economías ilícitas y su papel estratégico en la frontera nororiental del país (DNP, 2024). El informe Catatumbo: Memorias de vida y dignidad del Centro Nacional de Memoria Histórica documenta cómo estos municipios han sido escenario de disputas continuas entre guerrillas, paramilitares y Fuerza Pública, configurando territorialidades fragmentadas y ciclos prolongados de violencia que marcan la vida comunitaria desde los años ochenta (CNMH, 2018)","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-umhQTE":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-IW26sn","n-QLbnoz"]},"n-nXO413":{"type":"webmap","data":{"caption":"Mapa Introductorio Caquetá, Putumayo y Huila","map":"r-d8fe9e6c931b4285b90a179e4fc61ff5","search":true,"timeSlider":false,"overviewMap":true,"mapLayers":[{"id":"19aa9810843-layer-13","title":"ElTarraAGOL","visible":true},{"id":"199f5808a46-layer-5","title":"FlorenciaImagen1","visible":false},{"id":"199f580871a-layer-4","title":"MocoaImagen1","visible":false},{"id":"199f5808167-layer-3","title":"AlgecirasImagen1","visible":false},{"id":"199f57fa1bc-layer-2","title":"DepartamentosColombia","visible":true},{"id":"19aa4daca4f-layer-12","title":"Norte de Santander","visible":true},{"id":"199f5f32d93-layer-99","title":"Putumayo","visible":false},{"id":"199f5f2681b-layer-98","title":"Caquetá","visible":false},{"id":"199f5f0c5d4-layer-97","title":"Huila","visible":false},{"id":"199f580acd8-layer-7","title":"MunicipiosColombia","visible":true},{"id":"19aa4d638ae-layer-11","title":"Municipios PDET","visible":true},{"id":"199f580b6d1-layer-8","title":"PDETColombia","visible":false}],"extent":{"spatialReference":{"latestWkid":3857,"wkid":102100},"xmin":-8456411.032655777,"ymin":815108.825107576,"xmax":-7641286.563022875,"ymax":1273730.9948185117},"center":{"spatialReference":{"latestWkid":3857,"wkid":102100},"x":-8048848.797839327,"y":1044419.9099630438},"zoom":7,"viewpoint":{"rotation":0,"scale":2311162.2171545,"targetGeometry":{"spatialReference":{"latestWkid":3857,"wkid":102100},"x":-8048848.797839327,"y":1044419.9099630438}}}},"n-3MT6mV":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-umhQTE","n-nXO413"]},"n-Z1xb7l":{"type":"immersive","data":{"type":"sidecar","subtype":"docked-panel","narrativePanelPosition":"start","narrativePanelSize":"small"},"children":["n-3MT6mV"]},"n-IEx1cG":{"type":"image","data":{"image":"r-wk3H1B"},"config":{"size":"standard"}},"n-Vfq5Er":{"type":"text","data":{"text":"","type":"paragraph"}},"n-imUuvQ":{"type":"separator"},"n-r8x38u":{"type":"text","data":{"type":"h2","text":"Factores determinantes en la configuración territorial en el Catatumbo","textAlignment":"center"}},"n-wQ9CP0":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"El Catatumbo, ubicado en el nororiente colombiano y articulado a la frontera con Venezuela, constituye un espacio geográfico estratégico caracterizado por su alta diversidad ecosistémica, la presencia histórica de pueblos indígenas como los Barí y U’wa, y una dinámica de colonización campesina que transformó el paisaje. Este territorio no puede entenderse únicamente como un soporte físico, sino como un escenario socioespacial donde confluyen múltiples actores, intereses y poderes que han configurado sus territorialidades en disputa.\n\nEl Acuerdo Final de Paz de 2016 reconoce el carácter territorial del conflicto colombiano, marcado por la desigualdad en el acceso y uso de la tierra, así como por la persistencia de economías ilícitas. En este sentido, el Catatumbo es un laboratorio geográfico donde se superponen procesos de extracción de recursos, movilidad transfronteriza, expansión agrícola y militarización, todos en tensión permanente. Esta condición convierte a la región en un nodo clave para comprender las dinámicas del conflicto armado y los desafíos de su transformación territorial."}},"n-Md624I":{"type":"text","data":{"text":"Factores Determinantes en la Configuración Territorial del Catatumbo","type":"h4","textAlignment":"center"}},"n-4HxkGU":{"type":"text","data":{"text":"Desde inicios del siglo XX, la configuración territorial del Catatumbo ha estado marcada por la presión sobre la frontera agrícola, la explotación petrolera y la consolidación de cultivos de uso ilícito. Estos procesos, de carácter extractivo y dependientes tanto de la demanda internacional como de la economía ilegal, han incidido de manera decisiva en la producción social del espacio. A su vez, la limitada presencia estatal en términos de infraestructura y servicios, contrastada con una fuerte intervención militar, ha generado un modelo de ocupación fragmentado, discontinuo y conflictivo.\n\nEsta línea temporal se basan en el libro <em>Colombia adentro: Relatos territoriales sobre el </em>conflicto<em> armado. Frontera Nororiental</em> (Comisión de la Verdad, 2022).","type":"paragraph"}},"n-wc3lhg":{"type":"image","data":{"image":"r-uWS90Q"}},"n-KCuuc8":{"type":"text","data":{"text":"Inicios siglo XX – 1940s","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-0BzjP9":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Colonización campesina y pueblos indígenas                                                                                                   </strong></span>El Catatumbo ha sido históricamente habitado por pueblos indígenas como los Barí y los U’wa, quienes han configurado un territorio basado en el uso colectivo de la tierra, la movilidad estacional y una profunda conexión espiritual con la selva y las aguas. Estos grupos fueron los primeros en enfrentar la presión territorial derivada de la llegada de colonos campesinos que, desde mediados del siglo XX, comenzaron a ocupar tierras fértiles para el cultivo y la ganadería.\n\nLa colonización campesina, estimulada por la búsqueda de tierras y la falta de acceso en otras regiones del país, transformó radicalmente el paisaje del Catatumbo. Se consolidaron espacios agrícolas en zonas de piedemonte y valle, lo que fragmentó los territorios ancestrales de los Barí, generando tensiones por la apropiación del suelo y los recursos naturales.\n\nLa presencia indígena, aunque resistente, se vio progresivamente arrinconada por la expansión de haciendas, los proyectos petroleros y el avance de la frontera agrícola. Esta etapa inicial sentó las bases de un conflicto territorial que, décadas más tarde, se intensificaría con la llegada de actores armados y el auge de economías ilícitas.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-obzuFm":{"type":"timeline-event","children":["n-wc3lhg","n-KCuuc8","n-0BzjP9"]},"n-I2qKR0":{"type":"image","data":{"image":"r-cuWGAm"}},"n-TRtT35":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Violencia bipartidista y migraciones </strong></span>\nDurante la época de La Violencia en Colombia, el Catatumbo se convirtió en un territorio receptor de población desplazada desde departamentos como Cundinamarca, Tolima, Huila y Santander. El enfrentamiento entre liberales y conservadores expulsó miles de familias que buscaron refugio en regiones periféricas, encontrando en el Catatumbo un espacio disponible para asentarse.\n\nEste proceso migratorio intensificó la colonización campesina, ampliando la frontera agrícola hacia áreas de bosque húmedo tropical y piedemonte. La llegada masiva de campesinos se tradujo en la apertura de nuevas veredas, la formación de caseríos y el desmonte de selva para habilitar tierras de cultivo y pastoreo.\n\nLa combinación de migraciones forzadas, ausencia de planificación estatal y presión sobre los territorios indígenas profundizó las tensiones sociales. El Catatumbo empezó a configurarse como un espacio de frontera interna, donde la disputa por la tierra y la falta de infraestructura marcaron la vida cotidiana de campesinos e indígenas.\n\nEste periodo no solo incrementó la diversidad social en la región, sino que también sentó las bases para el surgimiento de movimientos sociales campesinos y, posteriormente, de las guerrillas que se nutrirían de las condiciones de exclusión, desigualdad y precariedad vividas en la zona.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-smtdE7":{"type":"text","data":{"text":"1950 – 1960","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-EOWpDM":{"type":"timeline-event","children":["n-I2qKR0","n-TRtT35","n-smtdE7"]},"n-H8LioE":{"type":"image","data":{"image":"r-KWo7Qv"}},"n-VpUSrj":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Petróleo y agroindustria </strong></span><span class=\"sm-text-color-themeColor1\">\n</span>En la década de 1960, el Catatumbo adquirió un papel estratégico en la economía nacional debido a la explotación petrolera, especialmente en áreas como Tibú. La instalación de campamentos, oleoductos y zonas de extracción marcó un punto de inflexión en la transformación del territorio, generando un fuerte proceso de reconfiguración espacial en torno a enclaves extractivos.\n","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-LZcTwK":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"A la par, se impulsó la agroindustria de palma africana, que avanzó sobre suelos de alta fertilidad y consolidó un modelo económico basado en monocultivos. Esta expansión desplazó tanto a comunidades indígenas Barí como a campesinos colonos, agudizando las disputas por el control de la tierra y alterando profundamente los ecosistemas del piedemonte y la llanura aluvial.\n"}},"n-aSdjhm":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"La presencia de estos proyectos extractivos estuvo acompañada de una débil intervención estatal en materia social, lo que generó una fuerte fragmentación territorial: por un lado, espacios de enclave articulados al capital nacional e internacional; por otro, comunidades campesinas e indígenas marginadas y con limitados servicios básicos.\n"}},"n-LMIg2F":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"Este escenario consolidó un territorio desigual y polarizado, en el que la riqueza generada por el petróleo y la agroindustria contrastaba con las precarias condiciones de vida de la población local. A la vez, sembró un ambiente de conflictividad social que sería capitalizado por movimientos campesinos y organizaciones armadas en décadas posteriores."}},"n-8beYEh":{"type":"text","data":{"text":"1960s – 1970s","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-Nxfo7m":{"type":"timeline-event","children":["n-H8LioE","n-VpUSrj","n-LZcTwK","n-aSdjhm","n-LMIg2F","n-8beYEh"]},"n-nfODfN":{"type":"image","data":{"image":"r-8drTOt"}},"n-QZlDhe":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Guerrillas y organización social </strong></span>\nEn el marco de la creciente desigualdad y exclusión social en el Catatumbo, la región se convirtió en escenario de protestas campesinas y obreras que reclamaban acceso a tierra, mejores condiciones laborales y servicios básicos. Movilizaciones como el Paro Cívico del Sarare (1972) y el Paro Nacional de 1977 marcaron un punto de inflexión en la organización popular de la zona.\n\nEste contexto de movilización social fue acompañado de una fuerte represión estatal, que generó un vacío político y abrió espacio a la consolidación de las guerrillas. En el Catatumbo encontraron terreno fértil el ELN, el EPL y posteriormente las FARC-EP, que articularon sus agendas políticas con las demandas campesinas e indígenas.\n\nGeográficamente, el Catatumbo ofrecía condiciones ideales para la guerra de guerrillas: selvas densas, corredores montañosos y una frontera porosa con Venezuela, que facilitaba el movimiento de combatientes, el abastecimiento y la protección en momentos de persecución militar.\n\nLa presencia guerrillera no solo transformó el control del territorio, sino que también influyó en la vida cotidiana de las comunidades, imponiendo nuevas formas de autoridad y regulación social. 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Frente al control social y territorial que ejercían las guerrillas, se configuró una fuerte contrainsurgencia estatal, articulada con la llegada de grupos paramilitares.\n\nLas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) ingresaron en la región con el apoyo de sectores económicos, redes políticas locales y actores vinculados al narcotráfico. Su estrategia combinó operaciones militares encubiertas, masacres, desplazamientos forzados y control social sobre poblaciones campesinas e indígenas. Municipios como Tibú, El Tarra, Convención y Sardinata fueron escenarios de crímenes masivos y de despojo territorial.\n\nEste proceso estuvo acompañado de una cooptación institucional, donde estructuras de poder local fueron capturadas por alianzas entre paramilitares, empresarios y funcionarios, reproduciendo un modelo de dominio económico y político sobre el espacio regional.\n\nLa militarización del Catatumbo no solo buscó combatir a las guerrillas, sino también asegurar el control de las rutas del narcotráfico, los enclaves petroleros y las áreas de expansión agroindustrial. 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Las condiciones geográficas selvas densas, suelos fértiles y la cercanía con la frontera venezolana facilitaron tanto la siembra como la comercialización de la hoja, configurando al territorio como un epicentro del narcotráfico.\n\nLa economía cocalera transformó radicalmente el espacio regional: miles de familias campesinas encontraron en la coca su principal fuente de ingresos ante la falta de alternativas productivas y la débil presencia estatal. Los corredores fluviales y carreteros, así como los pasos ilegales hacia Venezuela, se convirtieron en rutas estratégicas para la movilización de insumos y el tráfico de pasta base de cocaína.\n\nEste auge de economías ilícitas intensificó la disputa entre guerrillas, paramilitares y grupos emergentes por el control territorial. Tras la desmovilización de las AUC, la pugna continuó con disidencias armadas como el Frente 33 y estructuras del ELN, que hoy mantienen una fuerte presencia en la zona.\n\nLa persistencia de estas dinámicas ilegales ha generado una profunda reconfiguración territorial: áreas enteras del Catatumbo funcionan bajo economías dependientes de la coca, mientras que la violencia asociada al narcotráfico perpetúa desplazamientos, confinamientos y un control armado que limita la autonomía comunitaria.\n\nEn la actualidad, el narcotráfico sigue siendo un determinante central en la producción social del territorio, enlazado a fenómenos como la minería ilegal, el contrabando transfronterizo y la militarización, lo que mantiene a la región en un escenario de violencia y conflictividad estructural.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-4VW0sW":{"type":"text","data":{"text":"1980 – presente","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-ughDP4":{"type":"timeline-event","children":["n-FulxPX","n-zX0gkK","n-4VW0sW"]},"n-OH4xN6":{"type":"image","data":{"image":"r-p5WETr"}},"n-vNRX80":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Pos-acuerdo y persistencia del conflicto </strong></span>\nLa firma del Acuerdo Final de Paz en 2016 abrió un escenario de esperanza para el Catatumbo, una de las regiones priorizadas para la implementación de programas como los PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) y los PNIS (Programas Nacionales de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito). Sin embargo, la limitada ejecución de estas políticas, sumada a la ausencia de alternativas económicas viables, generó frustración entre comunidades campesinas y pueblos indígenas.\n\nTras la salida de las FARC-EP, se produjo un reacomodo de actores armados: el ELN, disidencias del Frente 33 y grupos criminales intentaron ocupar los espacios dejados por la antigua guerrilla. Esto intensificó las disputas por el control de los corredores estratégicos hacia Venezuela, los cultivos de coca y las rentas ilegales.\n\nEl Estado respondió con una política de militarización del territorio, privilegiando operaciones ofensivas sobre la inversión social. Esta estrategia reforzó la percepción histórica de que la presencia estatal en el Catatumbo se limita al plano militar, dejando sin atender las demandas de salud, educación, vías y servicios básicos.\n\nEl pos-acuerdo consolidó un territorio en tensión permanente: mientras se implementaban proyectos de sustitución voluntaria y obras de infraestructura en algunos municipios, otras áreas experimentaban recrudecimiento de enfrentamientos armados, confinamientos y desplazamientos.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-NgIUrI":{"type":"text","data":{"text":"2016 – 2021","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-rR0vTQ":{"type":"timeline-event","children":["n-OH4xN6","n-vNRX80","n-NgIUrI"]},"n-dnWyU0":{"type":"text","data":{"text":"Actualidad ","type":"h3"},"config":{"size":"wide"}},"n-o292Xd":{"type":"text","data":{"text":"El Catatumbo atraviesa una de las crisis humanitarias más graves del país. Tras la firma del Acuerdo Final, la región experimentó la multiplicación y superposición de actores armados, entre ellos el ELN, los reductos del EPL/“Los Pelusos”, el Clan del Golfo, y las disidencias de las FARC-EP Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia, que hoy disputan corredores estratégicos hacia Venezuela y el control de la cadena del narcotráfico (UARIV, 2025). Esta confrontación ha provocado un escalamiento sostenido de la violencia, reflejado en asesinatos selectivos, amenazas, reclutamiento forzado y ataques a líderes sociales, firmantes de paz y población campesina.\n\nLa disputa territorial entre las disidencias del Frente 33 y el ELN ha generado un deterioro acelerado de la seguridad, especialmente en cabeceras municipales y veredas de La Esperanza, Teorama, El Tarra y San Calixto, donde la Defensoría del Pueblo emitió las Alertas Tempranas 021 y 026 de 2024 por riesgo de masacres, desplazamientos y reclutamiento forzado (UARIV, 2025).\n\nA ello se suma la débil implementación de los PDET y el PNIS, junto con el crecimiento sostenido de los cultivos ilícitos: en 2023, Norte de Santander concentró 43.866 hectáreas de coca, siendo Tibú el municipio con más coca sembrada del país con 23.029 hectáreas (UARIV, 2025). Esta convergencia entre pobreza, abandono estatal, economías ilícitas y disputa armada continúa produciendo desplazamientos masivos, confinamientos y un deterioro profundo del tejido social.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-vzgDNB":{"type":"timeline-event","children":["n-dnWyU0","n-o292Xd"]},"n-2Naz6T":{"type":"timeline","data":{"type":"single-side"},"children":["n-obzuFm","n-EOWpDM","n-Nxfo7m","n-GgkMH5","n-SD9ed4","n-ughDP4","n-rR0vTQ","n-vzgDNB"]},"n-m6Wkz7":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":""}},"n-XRPn2j":{"type":"separator"},"n-CkfO4E":{"type":"text","data":{"type":"h2","text":"Dinámica armada y economías ilícitas antes de 2016","textAlignment":"center"}},"n-QRR9Rk":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"Previo a la firma del Acuerdo Final de Paz, el Catatumbo experimentaba una compleja reconfiguración del control territorial. 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Estas guerrillas configuraron bloques estratégicos en zonas montañosas y rurales de Teorama, El Tarra, San Calixto y Hacarí, aprovechando la geografía abrupta, la débil presencia estatal y los corredores hacia Venezuela. A lo largo de los años ochenta, noventa y 2000, estas organizaciones regularon economías como el cultivo de coca, ejercieron mecanismos de control social  y consolidaron corredores logísticos que les permitieron sostener la guerra.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-Ox2fox":{"type":"text","data":{"text":"Tasas de homicidio","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-bbM42w":{"type":"text","data":{"text":"Entre 2010 y 2016, la subregión del Catatumbo registró tasas de homicidio sistemáticamente superiores al promedio nacional. Municipios como Tibú, Convención, Teorama y El Tarra concentraron los niveles más altos de violencia letal, impulsados por disputas entre el ELN, EPL, las FARC-EP y, posteriormente, estructuras como el Clan del Golfo. Los picos observados en 2011–2012 y de nuevo en 2015–2016 reflejan reacomodos armados, competencia por la economía de la coca y disputa por corredores hacia Venezuela. Este comportamiento confirma que el Catatumbo vivió un periodo de violencia crónica, donde la letalidad estuvo ligada a la persistencia del conflicto armado y la debilidad institucional en zonas rurales de difícil acceso.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-uNqgN0":{"type":"image","data":{"image":"r-bIWOQS"},"config":{"size":"wide"}},"n-9h0kME":{"type":"text","data":{"type":"h4","text":"Cultivos de coca"},"config":{"size":"wide"}},"n-tRgW5I":{"type":"text","data":{"text":"Entre 2010 y 2016, los cultivos de coca aumentaron de manera sostenida en Norte de Santander y en la subregión del Catatumbo. Sin embargo, el crecimiento más drástico se dio entre 2015 y 2016, cuando las hectáreas sembradas se duplicaron en el departamento y crecieron aceleradamente en el Catatumbo.\n\nEl salto en los cultivos de coca registrado en 2016 coincide con un fuerte reacomodo armado en el Catatumbo, marcado por la disputa de corredores fronterizos y territorios estratégicos entre el ELN, el EPL y las FARC-EP, junto con la expansión del Clan del Golfo, que para ese año ya tenía presencia consolidada en varios municipios del departamento. Esta superposición de actores y la competencia por las rentas del narcotráfico convirtieron al Catatumbo en un núcleo estratégico de producción y control de economías ilícitas. (UARIV, 2025 y Comisión de la Verdad, 2022)","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-D2tN3Z":{"type":"image","data":{"image":"r-9VPsnJ"},"config":{"size":"wide"}},"n-cRjztH":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-iP0LrT","n-x2dSGf","n-rUe1R7","n-f8lww5","n-Ox2fox","n-bbM42w","n-uNqgN0","n-9h0kME","n-tRgW5I","n-D2tN3Z"]},"n-4ViiKL":{"type":"image","data":{"image":"r-Uejmkx","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-21Kokd":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-cRjztH","n-4ViiKL"]},"n-Ok6AZo":{"type":"immersive","data":{"type":"sidecar","subtype":"docked-panel","narrativePanelPosition":"end","narrativePanelSize":"medium"},"children":["n-21Kokd"]},"n-ZJCp4q":{"type":"text","data":{"type":"h2","text":"Situación de Seguridad y Afectaciones a los Derechos Humanos en el Catatumbo (2024 a 2025)","textAlignment":"center"}},"n-0xWVfa":{"type":"text","data":{"text":"","type":"paragraph"}},"n-dJKdUp":{"type":"text","data":{"type":"h3","text":"Crisis Humanitaria"},"config":{"size":"wide"}},"n-ADmRUL":{"type":"text","data":{"text":"Los mapas representa el estado de seguridad y afectaciones a los derechos humanos en la subregión del Catatumbo (Norte de Santander) para el año 2024 y la crisis humanitaria que afectó la zona en el 2025.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-NVYMcn":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor2\"><em><strong>Deslice la barra sobre el mapa para comparar los dos años</strong></em></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-11xI5M":{"type":"text","data":{"text":"Afectaciones humanitarias","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-4PPw6G":{"type":"text","data":{"text":"<li><strong>Desplazamiento Forzado</strong></li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-lr8JKH":{"type":"text","data":{"text":"Los círculos anaranjados con borde muestran el número de personas desplazadas por municipio, con un total de 88.924 desplazados en el Catatumbo. Tibú (40.233 personas) concentra casi la mitad del total, seguido de Teorama (14.922) y El Tarra (13.357). Otros municipios con desplazamientos significativos son Convención, San Calixto, Ábrego y Ocaña, que también reciben población desplazada.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-RIVHqf":{"type":"text","data":{"text":"<strong>Confimaniento de persona\n</strong>\nLos círculos rojos  representan 6.558 personas confinadas, principalmente en Tibú, El Tarra y Teorama, donde las restricciones de movilidad persisten por la presencia de actores armados. La combinación de ambos símbolos permite identificar los municipios con afectaciones humanitarias simultáneas y dimensionar la magnitud de la crisis, al tiempo que señala las zonas con mayores riesgos para la población civil.\n\nLos íconos azules indican los homicidios de defensores de derechos humanos y los rojos, los homicidios de firmantes del Acuerdo de Paz, registrados entre 2024 y 2025. En total se contabilizan 9 defensores y 7 firmantes asesinados, con mayor número de casos en Convención, Teorama y El Tarra. La ubicación de estos hechos coincide con los municipios más afectados por desplazamiento y confinamiento, evidenciando una concentración territorial de las violencias y una relación directa entre los hechos humanitarios y las agresiones contra líderes sociales.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-TxLk0O":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"Los <strong>círculos rojos con borde</strong> representan <strong>6.558 personas confinadas</strong>, principalmente en <strong>Tibú, El Tarra y Teorama</strong>, donde las restricciones de movilidad persisten por la presencia de actores armados. 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Comunidades indígenas, campesinas, empresas, economías ilícitas, grupos armados y el propio Estado comparten y disputan un mismo espacio geográfico. Cada uno de estos actores tiene su propia concepción del territorio, sus fundamentos históricos y culturales, y su forma de incidir en él. Esta sección muestra, a través de mapas y relatos, cómo esas territorialidades se superponen, dónde se ubican y qué tensiones generan.","type":"paragraph"}},"n-WQvLyQ":{"type":"image","data":{"image":"r-rb4os4"},"config":{"size":"wide"}},"n-1C1bYb":{"type":"text","data":{"text":"Comunidades Indígenas – Pueblo Barí","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-yXMcdC":{"type":"text","data":{"text":"Para el pueblo Barí, su territorio ancestral Ishtana, es el origen del hoy y la construcción del mañana. No es solo tierra: es memoria, espiritualidad y equilibrio. En él se encuentran sitios sagrados habitados por espíritus que deben ser respetados, y donde se transmiten la historia y la identidad a través de su lengua, el Barí-ara. 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Para sus comunidades, el Catatumbo es un espacio para el “Buen Vivir”, donde la vida digna se fundamenta en la relación armónica con la naturaleza, la autonomía y la autogestión. Su Plan Campesino de Vida Digna orienta procesos sociales, políticos, económicos y culturales que buscan proteger la identidad campesina y garantizar la permanencia en el territorio.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-U8OscH":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Dinámicas y tensiones</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-h8VYWU":{"type":"text","data":{"text":"<li>Lucha por el reconocimiento de la territorialidad campesina y el acceso a la tierra como base de derechos colectivos.</li><li>Defensa del agua y de los bienes naturales frente a la amenaza de proyectos extractivos (minería, hidrocarburos, hidroeléctricas).</li><li>Impulso de los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TCA) como alternativa productiva y de soberanía alimentaria.</li><li>Participación activa en procesos nacionales (Coordinador Nacional Agrario, Vía Campesina) e internacionales (CLOC, movimientos sociales de derechos humanos).</li><li>Resistencia frente al avance del latifundismo, los tratados de libre comercio y la presencia de transnacionales.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-WJ18kX":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Áreas de incidencia</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-2afD3E":{"type":"text","data":{"text":"<li>Municipios de Convención, El Carmen, El Tarra, Teorama, Hacarí, La Playa, Tibú y San Calixto.</li><li>Actualmente cuentan con 12 asociaciones comunitarias, 3 cooperativas, 1 asociación de ganaderos y una de mujeres.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-2w9Pch":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-kf5oU7","n-0Kv3PZ","n-Nk5fYh","n-U8OscH","n-h8VYWU","n-WJ18kX","n-2afD3E"]},"n-yB4vS3":{"type":"image","data":{"image":"r-vmrB48","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-QbvQLo":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-2w9Pch","n-yB4vS3"]},"n-7nKftQ":{"type":"image","data":{"image":"r-IQ4loo"},"config":{"size":"wide"}},"n-Jdx8O9":{"type":"text","data":{"text":"Comunidades Campesinas – ASCAMCAT","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-FKsnOm":{"type":"text","data":{"text":"Para el campesinado del Catatumbo, el territorio es más que un espacio de producción: es la base de la vida, la cultura, la memoria y la identidad. La tierra sostiene su arraigo, su espiritualidad y la posibilidad de reconocerse como sujetos políticos frente al Estado y la sociedad. Defenderla significa defender la vida digna, la permanencia y la transmisión de su modo de vida a las generaciones futuras.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-TsX6Xk":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Dinámicas y tensiones</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-lVckKv":{"type":"text","data":{"text":"<li>En 2005 surge ASCAMCAT como organización de defensa del territorio y la vida campesina.</li><li>Han impulsado procesos de movilización social y diálogo, así como la construcción del Plan de Desarrollo Alternativo.</li><li>En 2012 promovieron la Zona de Reserva Campesina del Catatumbo (ZRC-C) como estrategia de ordenamiento y defensa de los bienes comunes frente a megaproyectos extractivistas.</li><li>En 2014 crearon la Guardia Campesina del Catatumbo, un mecanismo de autoprotección frente al desplazamiento y la violencia.</li><li>Enfrentan tensiones con proyectos petroleros, carboneros y de agroindustria (palma aceitera), además del acaparamiento de tierras y la presión armada.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-0gHmbc":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Áreas de incidencia</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-qYx1RI":{"type":"text","data":{"text":"<li>Resguardo Catalaura – La Gabarra (13.300 hectáreas en Tibú).</li><li>Resguardo Motilón-Barí (108.900 hectáreas en El Carmen, Teorama, Convención, El Tarra y Tibú).</li><li>Presencia también en el Parque Nacional Natural Catatumbo Barí y en territorios no reconocidos.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-72pBbF":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-7nKftQ","n-Jdx8O9","n-FKsnOm","n-TsX6Xk","n-lVckKv","n-0gHmbc","n-qYx1RI"]},"n-5mzcrr":{"type":"image","data":{"image":"r-DnhIMh","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-NRZl7t":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-72pBbF","n-5mzcrr"]},"n-wV5F13":{"type":"image","data":{"image":"r-ZCI0dq"},"config":{"size":"wide"}},"n-A9nvCH":{"type":"text","data":{"text":"Economías Empresariales – Palma, Minería y Petróleo","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-OdMvea":{"type":"text","data":{"text":"Las economías empresariales en el Catatumbo conciben el territorio como propiedad privada y recurso mercantil. Bajo un modelo capitalista extractivista y desarrollista, la tierra se transforma en mercancía y la naturaleza en “capital natural”. El Estado y las multinacionales promueven megaproyectos que convierten ríos, suelos, bosques y minerales en insumos para el mercado, en ocasiones desconociendo las territorialidades indígenas y campesinas.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-Uzw2V1":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Palma aceitera</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-bledzw":{"type":"text","data":{"text":"<li>Introducida como parte de la política de sustitución de cultivos ilícitos en los años 90.</li><li>En 2025, el Catatumbo concentra 42.674 hectáreas de palma, principalmente en Tibú y Sardinata (83,5% de la palma en Norte de Santander).</li><li>Ha generado empleo y expectativas de desarrollo, pero también graves impactos sociales y ambientales: deforestación, contaminación de aguas, infertilidad de suelos y fragmentación comunitaria.</li><li>Asociada a violencia y control territorial por parte de grupos armados y conglomerados económicos.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-32DEAU":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Minería de carbón</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-8QSVJy":{"type":"text","data":{"text":"Norte de Santander es el principal productor de carbón subterráneo en Colombia.\nEl Catatumbo posee 712 km² con reservas de 349 millones de toneladas.\nProyectos como la Vía del Carbón buscan conectar zonas mineras (Astilleros, Tibú, El Tarra, Convención) con el puerto de Gamarra (Cesar).\nAunque promete desarrollo económico, la minería intensifica conflictos sociales, ambientales y territoriales.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-tetlI8":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Explotación petrolera</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-R5Pyqs":{"type":"text","data":{"text":"<li>La explotación inició con la Concesión Barco (1903), siendo la cuenca del Catatumbo pionera en Colombia.</li><li>Actualmente, Ecopetrol opera en Tibú, Sardinata, Río Zulia, Río de Oro, Puerto Barco y Carbonera.</li><li>La presencia petrolera se ha asociado históricamente con violencia contra comunidades indígenas, despojo y militarización del territorio.</li><li>Hoy sigue siendo un sector clave, pero en permanente tensión con el pueblo Barí y comunidades campesinas.</li>","type":"bullet-list"},"config":{"size":"wide"}},"n-vPxPmk":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-wV5F13","n-A9nvCH","n-OdMvea","n-Uzw2V1","n-bledzw","n-32DEAU","n-8QSVJy","n-tetlI8","n-R5Pyqs"]},"n-7TALCX":{"type":"image","data":{"image":"r-Ownbmn","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-PpFjPQ":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-vPxPmk","n-7TALCX"]},"n-bClZiU":{"type":"text","data":{"text":"Economías Ilícitas – Cultivadores de Coca","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-aGuiTL":{"type":"text","data":{"text":"\nLa coca en el Catatumbo no es solo un cultivo: se convirtió en la base de una economía que articula campesinos, intermediarios y redes criminales. La tierra se concibe como recurso para la producción de hoja de coca y sus derivados, en un sistema que combina lógicas campesinas de subsistencia con el engranaje del narcotráfico nacional e internacional.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-KKuvPq":{"type":"text","data":{"text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Dinámicas y tensiones</strong></span>","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-SOgnI0":{"type":"text","data":{"type":"bullet-list","text":"<li>La coca llegó al Catatumbo en los años 80 por La Gabarra, y desde los 90 se expandió por toda la región.</li><li>Su rápido auge se debió a las crisis económicas rurales, la débil infraestructura para comercializar productos lícitos y la salida de Ecopetrol (1992), que dejó un vacío de empleo.</li><li>Grupos armados (FARC, luego paramilitares y actualmente ELN y disidencias) han disputado el control de toda la cadena: siembra, transformación, transporte y distribución.</li><li>Las fumigaciones, la erradicación forzada y la sustitución de cultivos han generado nuevas oleadas de violencia y desplazamiento.</li><li>En 2025, el Catatumbo concentra 43.866 hectáreas de coca, siendo el enclave más grande del país.</li>"},"config":{"size":"wide"}},"n-12Mxs6":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Áreas de incidencia</strong></span>"},"config":{"size":"wide"}},"n-Abr7LQ":{"type":"text","data":{"type":"bullet-list","text":"<li>Mayor producción en los municipios de Tibú, Sardinata y Teorama.</li><li>Enclaves de coca articulados a corredores de tráfico hacia la frontera con Venezuela.</li>"},"config":{"size":"wide"}},"n-9mFWDr":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-bClZiU","n-aGuiTL","n-KKuvPq","n-SOgnI0","n-12Mxs6","n-Abr7LQ"]},"n-E2Dxtt":{"type":"image","data":{"image":"r-WB7ak5","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-qc2mqG":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-9mFWDr","n-E2Dxtt"]},"n-gCwPwl":{"type":"text","data":{"text":"Grupos Armados – ELN, Disidencias y Clan del Golfo","type":"h4"},"config":{"size":"wide"}},"n-zZltuD":{"type":"text","data":{"text":"Para los grupos armados ilegales, el Catatumbo es un escenario de guerra y una fuente de recursos. Su territorialidad se basa en el control armado de corredores estratégicos, la imposición de órdenes sociales y la explotación de economías ilícitas como la coca. La tierra se concibe como refugio, base de operaciones y plataforma de financiamiento de la guerra.","type":"paragraph"},"config":{"size":"wide"}},"n-JHEipk":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Dinámicas y tensiones</strong></span>"},"config":{"size":"wide"}},"n-1M9Yyt":{"type":"text","data":{"type":"bullet-list","text":"<li>Históricamente han estado presentes guerrillas como el EPL, FARC-EP y ELN, junto con paramilitares (AUC, Mano Negra, Los Masetos, entre otros).</li><li>En las últimas dos décadas surgieron grupos residuales: Águilas Negras, Rastrojos, Urabeños, Autodefensas Gaitanistas, disidencias de las FARC-EP y el Clan del Golfo.</li><li>El ELN ejerce control consolidado en varios municipios, mientras que las disidencias buscan expandirse, generando choques armados recurrentes.</li><li>El negocio de la coca es el centro de las disputas: financia su permanencia y fortalece sus redes criminales.</li><li>En enero de 2025, el ELN lanzó una ofensiva para expulsar al EMC, dejando más de 80 muertos, 54.000 desplazados y 32.000 personas confinadas.</li><li>El Estado decretó conmoción interior en la región (Decreto 062 de 2025).</li>"},"config":{"size":"wide"}},"n-rWZvBN":{"type":"text","data":{"type":"paragraph","text":"<span class=\"sm-text-color-themeColor1\"><strong>Áreas de incidencia</strong></span>"},"config":{"size":"wide"}},"n-QblrZD":{"type":"text","data":{"type":"bullet-list","text":"<li>Disputa transfronteriza: operaciones en territorio colombiano y venezolano.</li><li>Municipios más afectados: Tibú, El Tarra, Teorama, Convención y Ocaña.</li>"},"config":{"size":"wide"}},"n-RSZEeZ":{"type":"immersive-narrative-panel","data":{"panelStyle":"themed"},"children":["n-gCwPwl","n-zZltuD","n-JHEipk","n-1M9Yyt","n-rWZvBN","n-QblrZD"]},"n-IsVEeu":{"type":"image","data":{"image":"r-CXUIBZ","isInFullView":false,"isExpandable":true},"config":{"placement":{"type":"fit","fill":{"x":0.5,"y":0.5},"fit":{"color":"backgroundColor"}}}},"n-7YJqmo":{"type":"immersive-slide","data":{"transition":"fade"},"children":["n-RSZEeZ","n-IsVEeu"]},"n-8JL2k9":{"type":"immersive","data":{"type":"sidecar","subtype":"docked-panel","narrativePanelPosition":"start","narrativePanelSize":"medium"},"children":["n-hQnpuN","n-QbvQLo","n-NRZl7t","n-PpFjPQ","n-qc2mqG","n-7YJqmo"]},"n-HB8Zy9":{"type":"text","data":{"text":"Referencias Bibliográficas  ","type":"h4"}},"n-kjZwbv":{"type":"text","data":{"text":"Comisión de la Verdad (2022). Colombia adentro: Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororiental\nCNMH (2018). Catatumbo: Memorias de vida y dignidad\nDNP (2024). Pacto Social para la Transformación Territorial del Catatumbo: Planear el Desarrollo Regional con las Comunidades en el Gobierno del Cambio\nUnidad para las Víctimas. (2025). Boletín Catatumbo: Panorama humanitario de la subregión Catatumbo, Edición 24 \nAgencia de Renovación del Territorio. (2021). Hoja de Ruta PDET – Subregión Catatumbo.\nDecreto-Ley 893 de 2017: Por el cual se crean los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).","type":"paragraph"}},"n-xhPtsr":{"type":"attribution","data":{"content":"Unidad de Implementación del Acuerdo Paz ","attribution":"Grupo de Pensamiento y Análisis Geográfico para la 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